POESÍA SOLIDARIA DEL MUNDO

Las Alas (2009), escultura del artista sur-coreano Choi Xoo Ang


Blog de Poesía solidaria con 1.203 Poetas de 122 Países del mundo y 418 Temas de compromiso social. Editores: Fernando Sabido Sánchez y Ana Muela Sopeña

La bio-bibliografía de cada poeta se puede leer en el primer poema del autor, los enlaces están al final de la página web, o bien pinchar en la etiqueta del nombre al final de cada post para leer todos los poemas subidos del mismo autor

22 de mayo de 2013

GRITO JUSTICIA







Grito Justicia

En mi tierra crecimos
sintiendo los latidos de la arena
escuchando las voces de los vientos
barajando los colores del mar.

Un buen día
los otros pueblos de mi continente
mal que bien han podido
organizarse a su manera.

A mi jaima han entrado con cañones
se han instalado en mis cojines
han arrasado mis papeles
apagaron el fuego de mi hogar.

Hemos sido expulsados
al lejano desierto
a la noche desnuda
a la inclemencia de sus torturadores.

Somos un pueblo constantemente desahuciado
mas no perdemos la memoria de nuestra tierra
que está grabada dentro del corazón.
Y aquí seguimos reclamando.

Hemos recuperado
algunos de nuestros puntales
hemos desarmado y roto
algunos de aquellos barrotes
y algunos de sus cañones asesinos.

Seguimos atisbando y construyendo
faros en nuestros horizontes
y escuelas en nuestros desiertos.
Y amigos. Entrañables e incansables amigos
en las rutas abiertas de este mundo.


Julia Gil- España



[Poema dedicado a la resistencia saharaui y que Julia Gil leerá el viernes 24 de Mayo en una celebración en La Laguna, con motivo de la visita del activista y ex-preso político Hmad Hamad en el 40 aniversario de dicha resistencia].



20 de mayo de 2013

1º de Mayo






1º de Mayo

Trabajador de sol a luna
que siembras y recoges
y apenas que te llegan las migajas
a repartir con tu familia
¡Tenemos que clamar!

Mujer que limpias escaleras, rincones
del edificio y por las tardes
te esfuerzas en las tareas con tus hijos
ya deficientes en la escuela
¡Vamos a protestar!

Viejito golpeado en tus achaques
mermado en tus ahorros de por vida
encima tienes que pagar
y a tu médico lo obligan a prejubilación
¡Tenemos que caerles encima!

Chicas y chicos, tanto esfuerzo,
toda la vida por delante,
pero ya no se puede caminar,
tú estás parado y yo estoy parada
¡Cantaremos a gritos desarmados!

Y a mis vecinos con sus hijos
los han echado de sus casas
estos altos profesionales del poder
incapaces de darles alguna solución.
No se arrepienten ni en Semana Santa.
¡Tenemos que aplicarles tratamientos de shock!

¡Tenemos mucho que pensar! ¡Y en positivo!
¡Tenemos que alentarnos en las recaídas!
¡Tenemos que entendernos en las discrepancias!
¡Tenemos que aguantar y proseguir!
Grabarnos cerca del corazón
los siete puntos más irrenunciables.

Cuando hayamos logrado
la verdadera democracia
tendremos tiempo de trabajar en los matices.
Entonces casi será más fácil
cada sector a su manera.

Ahora lo importante
es lo fundamental:
Construir ese mundo que es posible
para los seres de la Tierra.   






Julia Gil- España









18 de mayo de 2013

SALTO DE AGUA (TRAIGUÉN)



Gregorio Urrutia Venegas




SALTO DE AGUA
(TRAIGUÉN)

La belleza de tu rostro acicalado
ampara mis soledades, como  flor olorosa
y callada, tan exuberante que baña de hermosura
la intensa mañana, cuando  inicia el día su afanosa labor.

Malleco se obstina al roce del agua
que nos mece entre sus brazos,
el manto de esta flor de tierna Araucanía,
“Flor de Frontera” mencionada por pioneros,
los que en 1878 dieron luz a este tradicional
“Salto de Agua”,  
con el  mapudungun nombre de Traiguén.

Y qué observo dentro del viento de sus trigales
sino la armonía de la tierna voz y el canto de tu risa,
esparcida por el bosque de maitenes
que nos hablan quedo al oído:
¡Aquí estoy, anhelando a la poesía y sus cantares!
 Me enaltecerán el orgullo,
aunque La Quebrada de Chufquén
nos está esperando allá abajo
y ni siquiera se dé por aludida.

Sólo el gran salto del rio Quino ha pintado
en las paredes de su cascada,
la visita de los poetas,
aquellos hombres y mujeres decididos
que vienen de todos lados del continente
a publicar con su voz clara y precisa, lo que dicta
el calor de su conciencia. 
Y no podrán ser intimidados por nadie:
ni por la ignominia o la malversación,
tampoco por aquellos inicuos
que no comprenderán jamás las virtudes
que la pluma vierte, sobre los tejidos inmaculados
de la hoja pura y blanca del papel,
 la que se trasformará enseguida
 en la sutileza  y  sensibilidad del místico poema.

Oh, tierra de sempiterna belleza,
hoy hemos llegado a compartir con ustedes,
los traigueninos, la pureza de la voz y la palabra
y deseamos ser escuchados,
así como a diario  murmura el caer del agua de los cielos
o el retozar de La Quebrada de Chufquén,
pues ya se ha anticipado, y se tome en consideración
el cantar poético que poseen otras tierras
que os brindan la belleza de su pensar.

Aquí nos tiene ahora,
coronel Gregorio Urrutia,
prestos a blandir nuestros alfanjes saturados de palabras,
derramándose sin la sangre del ayer,
sino con el sudor del lápiz
y el esfuerzo del presente, para honrar el recinto de los
que hoy en día moran, existen y escriben la belleza poética,
  en este Salto de Agua,
que le han denominado Traiguén.






José Santana Prado- México

17 de mayo de 2013

HA MUERTO EL ASESINO CON MAYÚSCULAS





HA MUERTO EL ASESINO CON MAYÚSCULAS



Ha muerto el Asesino de los hijos y nietos
De las Madres y Abuelas de La Plaza de Mayo
Ha muerto el Gran Secuestrador de Bebés

Ha muerto el asesino del poeta Osvaldo Domingo Balbi
Ha muerto el asesino del poeta Paco Urondo
Ha muerto el asesino del poeta José Belaustegui
Ha muerto el asesino del poeta Miguel Ángel Bustos
Ha muerto el asesino del escritor Rodolfo Walsh
Ha muerto el asesino del escritor Haroldo Pedro Conti
Ha muerto el asesino de la poeta Franca Jarach
Ha muerto el asesino del poeta Roberto Santoro
Ha muerto el asesino de la poeta Alicia Raquel Burdisso
Ha muerto el asesino del poeta Juan Carlos Higa
Ha muerto el asesino del poeta José Eduardo Ramos
Ha muerto el asesino de Marcelo Gelman
Ha muerto el asesino de más de cien periodistas

Ha muerto el Genocida de decenas de miles de seres humanos
Que sin ser escritores escribían en libertad su propia vida

Ha muerto el Dictador 
Ha muerto el Maldito Jorge Rafael Videla

Que todos los Cóndores de los Andes picoteen sus despojos
Por haber ultrajado su nombre con el diabólico Plan…




Fernando Sabido Sánchez- España


16 de mayo de 2013

SIN CIELO DE FELICIDAD






SIN CIELO DE FELICIDAD

Dónde están, ahora, tus acordes.
los más dulces; mejores susurros de amor.
No arrullas con tu voz como en el preámbulo
ni produces lo extático sensual.

Mordaces e hirientes increpaciones
hacen centrípetas en mi cerebro.
No delineas ni y esculpes mi cuerpo:
tus 'herramientas' solo lastiman y repujan.

La alteridad de mi vida rumia la nubilidad
de la inocencia quiescente de crisálida.
Soy mariposa de truncado vuelo
en el cielo de la felicidad.


   
Eliéser Wilian Ojeda Montiel- Venezuela











15 de mayo de 2013

Acerca de mi escritura de poesía





Acerca de mi escritura de poesía



Escribo poemas, porque mi nacimiento no pudo haber sucedido más pronta y claramente que el día exacto, 23 de junio de 1961.
Escribo poemas, porque yo mismo soy un evento fortuito.
Escribo poemas, porque mis padres son de la etnia Nuosu, ellos descienden de Zhyge Alu, el héroe divino de los Nuosu.
Escribo poemas, porque mi abuelo era especialmente atractivo, pero mi abuela era un poco fea.
Escribo poemas, porque vivo en una pequeña ciudad llamada Zhaojue, donde convive   mucha gente Nuosu y mucha gente Han. Parecen muy familiarizados entre sí, sin embargo, también parecen extraños unos a otros.
Escribo poemas, porque fui lastimado por alguien cuando era niño.
Escribo poemas, porque siempre siento vergüenza, pero deseo expresarme a mí mismo.

Escribo poemas, porque en un verano leí un libro de Ba Jin titulado Sueño del Mar.
Escribo poemas, porque fui consciente de la muerte muy tempranamente.
Escribo poemas, porque mis preocupaciones siempre sobrepasan a mis alegrías.
Escribo poemas, porque tenía una niñera china Han que a menudo aseguraba que había un hombre en su ciudad natal que podía transformarse en un tigre blanco, y el tigre solía abrir las puertas de las personas en la noche.
Escribo poemas, porque a menudo disfruto las fantasías más salvajes.
Escribo poemas, porque soy bueno para contar historias.
Escribo poemas, porque mi tío una vez vino a mi casa en la ciudad y dijo que planeaba expulsar a los fantasmas de su casa, para lo que necesitaba una oveja y ocho gallos.
Escribo poemas, porque me hundí en el agua dos veces por encima de mi cabeza, pero
       escapé de la muerte en ambas ocasiones.
Escribo poemas, porque he aprendido a nadar bien.
Escribo poemas, porque creo que todas las criaturas sobre la tierra tienen alma.

Escribo poemas, porque fui admitido en 1978 en la Universidad de Minorías del Suroeste, donde leí las obras de Qu Yuan y Mikhail Sholokhov. 
Escribo poemas, porque sé que mi padre es del clan Guhou y mi madre del clan Qunie, Y ambos parecen estar llenos de misterio para mí.
Escribo poemas, porque no soy capaz de explicarme a mí mismo.
Escribo poemas, porque quiero distinguir entre el bien y el mal. Adoro a Kafka y a Dostoievski.
Escribo poemas, porque el Chino y el Nuosu están mezclados en el sistema nervioso central de mi lengua; curiosamente, ambos fueron plasmados originalmente en escrituras pictográficas.
Escribo poemas porque había una revista de poesía llamada Estrellas que publicó una  sección especial con mis poemas.
Escribo poemas porque tengo que soportar el choque de varias culturas. No hay manera de evitarlo, teniendo en cuenta la región en la que vivo.
 Escribo poemas, porque he derramado lágrimas al escuchar las canciones populares de mi tierra natal.
Escribo poemas, porque mucha gente no sabe los significados subyacentes de rojo, amarillo y negro- los tres colores básicos de los Nuosu.
Escribo poemas porque el lenguaje hablado de mi madre es muy vivaz y rico en humor.
Escribo poemas, porque cuando no hay nadie alrededor siento deseos de llorar sin razón.
Escribo poemas, porque cuando era un niño de nueve años irreflexivamente le pegaba a mi hermana menor, e incluso ahora siento vergüenza e incomodidad ante ello.
Escribo poemas, porque me he encontrado con muchas personas que no eran ni buenos ni malos.
Escribo poemas, porque un sabio Nuosu me adiestró en la historia, la tradición, las costumbres, los sentimientos humanos, la astronomía y la geografía de nuestro pueblo.

Escribo poemas, porque vivimos en una era de armas nucleares, pero lo que más deseamos es la paz mundial.
Escribo poemas, porque hemos explorado el significado de la vida, y anhelamos el intercambio genuino con la naturaleza; por supuesto, una conexión espiritual viene desde lo profundo del corazón, no desde la superficie.
Escribo poemas, porque siempre he querido mantener un diálogo con la historia de mi pueblo antiguo, sin embargo, a menudo enmudezco.
Escribo poemas, porque deseo expresar mis verdaderos sentimientos y la agitación de mi alma y puedo sentir una fuerza misteriosa arrastrándome hacia adelante.
Escribo poemas, porque espero que tengan un tono emotivo Nuosu pero que pertenezcan a todos.
Escribo poemas porque tengo un sentido innato de misión, pero nunca he sentido que esto sea una desgracia.

Escribo poemas, porque creo que el entendimiento humano no es palabrería, sino que nos obliga a abrir los brazos y dar amor. Para mostrar interés por el destino de las personas, aunque sólo sea por el aprendizaje de una pequeña tribu en profundidad, lo que nos hace más humanos. Este es mi creencia inquebrantable.
Escribo poemas, porque los seres humanos viven en la superficie de la tierra en constante cambio; al tratar con nosotros mismos y los demás seres vivos, tratamos de comprender las leyes y la sustancia interna.
Escribo poemas, porque la brecha entre la modernidad y la antigua tradición ha retorcido nuestras almas con un dolor que ninguna persona de una sociedad llamada civilizada alguna vez ha experimentado. La generación de nuestros padres se hundió a menudo en un estado de anomia sin precedentes.
Escribo poemas, porque me parece que el espíritu introspectivo de nuestra tribu se manifiesta exteriormente en un color melancólico. Durante mucho tiempo, este color ha estado albergado profundamente en nuestras almas.

Escribo poemas, porque creo que después de la muerte una persona descansa en paz entre la tierra y el cielo.
Escribo poemas, porque mi padre disparaba; él fue honesto y cariñoso toda su vida, cuando bebía contaba historias de su pasado, que hacían brotar en silencio lágrimas en mis ojos.
Escribo poemas, porque mi padre ha muerto y yo lo extraño mucho, él era un verdadero hombre, un hombre con mayúsculas.
Escribo poemas, porque una vez vi en Roma a un hombre cuyos ojos estaban llenos de desesperación, así que creo que la gente en todo el mundo no se diferencia en su dolor.
Escribo poemas, porque me siento reducido a la mitad cada vez que estoy a la sombra de barras de acero y hormigón.
Escribo poemas, porque sigo queriendo encontrar mi arpa judía, perdida en los ruidosos salones de baile de la ciudad.
Escribo poemas, porque quiero que la gente se entienda mejor.

Escribo poemas, porque en este mundo, cien mujeres me aman, pero sólo una de ellas reconoce que me ha traicionado en sueños.
Escribo poemas, porque quiero decirme a mí mismo y a otros que la vida es muy corta.
Escribo poemas, porque Colombia tiene un hombre llamado Gabriel García Márquez, Chile tiene un hombre llamado Pablo Neruda, Senegal tiene un hombre llamado Léopold  Sédar Senghor y México tiene un hombre llamado Octavio Paz.
Escribo poemas, porque a veces soy probablemente un blanco de ataque generalizado.
Escribo poemas, porque a menudo deseo expresar palabras surrealistas, a la manera de un mago.
Escribo poemas, porque nunca he entendido la palabra "disunderstanding"
Escribo poemas, porque no tengo otra opción, y parezco apto para este tipo de oficio.


Traducción de León Blanco
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/







Jidi Majia- China









_________________________________________________
Jidi Majia, poeta y actual vicegobernador de la provincia de Qinghai, en China. Nació en 1961, y ha publicado numerosas antologías poéticas desde los años 80. Ha obtenido muchos premios nacionales de literatura y es considerado como uno de los más grandes poetas de las minorías en China. Presidente del Festival Internacional de Poesía de Qinghai, que sucede a las orillas del lago más grande de Asia.

Jidi Majia






11 de mayo de 2013

El regalo



El regalo



Quisiera regalarte un pedazo de mi falda, 
hoy florecida como la primavera.

Un relámpago de color que detuviera tus ojos en mi talle 
- brazo de mar de olas inasibles -

la ebriedad de mis pies frutales 
con sus pasos sin tiempo.

La raíz de mi tobillo con su 
eterno verdor,

el testimonio de una mirada que te dejara en el espejo 
como arquetipo de lo eterno.

La voluble belleza de mi rostro, tan cerca de morir a cada instante 
a fuerza de vivir apresurada.

La sombra de mi errante cuerpo 
detenida en la propia esquina de tu casa.

El abejeante sueño de mis pupilas 
cuando resbalan hasta tu frente.

La hermosura de mi cara 
en una doncellez de celajes.

La ribera de mi aniñada voz con tu sombra de increíble tamaño, 
y el ileso lenguaje que no maltrata la palabra.

Mi alborozo de niña que vive el desabrigo 
para que tú la cubras con la armadura de tu pecho.

O con la mano aérea del que va de viaje 
porque su sangre submarina jamás se detiene.

La fiebre de mis noches con duendes y fantasmas 
y la virginal lluvia del río más oculto.

Que a nivel del aire, de la tierra y el fuego, 
el vientre como abanico despliega.

La espalda donde bordas tus manos 
hinchadas de oleaje, de nubes y de dicha.

La pasión con que desgarras 
en el lecho del mismo torrente inabarcable

como si el mismo corazón se te hiciera líquido 
y escapara de tu boca como un mar sediento.

El manojo de mis pies 
despiertos andando sobre el césped.

Como si trémulos esperaran la inexpresada cita 
donde sólo por el silencio quedaron las cadenas rotas.

Y en tus dedos apresado el apremio de la vida 
que en libertad dejó tu sangre,

aunque con su cascada, con su racha, 
los árboles del deshielo, algo de ti mismo destrozaran.

La cabellera que brota del aire 
en líquidas miniaturas irrompibles

para que tus manos indemnes hagan nido 
como en el sexo mismo de una rosa estremecida.

La entraña donde te sumerges como buscando estrellas enterradas 
o el sabor a polvo que hará fértiles nuestros huesos.

La boca que te muerde 
como si paladeara ríos de aromas;

o hincándote los dientes 
matizara la vida con la muerte.

El tálamo en que mides mi cintura 
en suave supervivencia intransitiva,

en viaje por la espuma difundido 
o por la sangre encendida humanizado

el mundo en que vivo 
estremecida de gestaciones inagotables.

El minuto que me unge de auroras 
o de iridiscencias indescriptibles.

Como si a ritmo de tu efluvio soberano 
salvaras el instante de miel inadvertida;

O dejaras en el mágico horizonte de luces apagadas 
el tiempo desmedido y remedido.

En que apresados quedaran los sentidos 
y al fin ya sin idioma, desnudos totalmente.

Como si ensayando el vuelo se quemaran las alas 
o por tener cicatrices se extenuaran los brazos.

La piel que me viste, me contiene y resuma, 
la que ata y desata mis ramajes.

La que te abre la blanca residencia de mi cuerpo 
y te entrega su más íntimo secreto.

Mi vena, llaga viva, casi quemadura, 
huella del fuego que me devora.

El nombre con que te llamo 
para que seas el bienvenido.

El rostro que nace con la aurora 
y se custodia de ángeles en la noche.

El pecho con que suspiro, el latido, 
el tic-tac entrañable que ilumina tu llegada.

La sábana que te envuelve en tus horas de vigilia 
y te deja cautivo en él, duerme, sueño del amor.

Árbol de mi esqueleto 
hasta con sus mínimas bisagras.

El recinto sombrío 
de mis fémures extendidos.

La morada de mi cráneo, desgarrado lamento, 
pequeña molécula de carne jamás humillada.

El orgullo sostenido de mis huesos 
al que hasta con las uñas me aferro.

Mi canto perenne y obstinado 
que en morada de lucha y esperanza defiendo.

La intemporal casa 
que mi polvo amoroso te va ofreciendo.

El nivel del quebranto 
o la herida que conmigo pudo haber terminado.

El llanto que me ha lavado 
y que este pequeño cuerpo ha trascendido.

Mi sombra tendida 
a merced de tu recuerdo.

La aguja imantada 
con su impensable polen y sus rojas brasas.

Mi gris existencia 
con su primera mortaja

Mi muerte 
con su pequeña eternidad.






Clementina Suárez- Honduras










Ropa en la soga




Ropa en la soga

La limpieza expone a efectos públicos 
esa intimidad tan custodiada. 
El sol elige el centro de la bandera 
la convierte en zona de combate; 
las golondrinas hacen sus primaveras 
y los gorriones el resto de los solsticios. 
Vientos de paso silban los broches, 
les cierran las bocas. 
Entre las guerras de pañuelos 
pierden los del luto en los orillos, 
los lloros de los mayores con lágrimas, 
con mocos inconsolables a secarse. 
Parado en un extremo 
atado al alambre cubro las estaciones, 
los fantasmas disfrazados con sábanas 
exaltan la pasión escéptica de los domesticados. 
En la otra punta un poste 
me deja hacer 
y no se cae de asombro.



Luis Luchi- Argentina




___________________________________________
Luis Luchi
Luis Yanischevsky Lerer, más conocido por su pseudónimo literario Luis Luchi (Buenos Aires, 11 de octubre de 1921 - Barcelona, 21 de octubre de 2000), fue un importante poeta argentino.
Luis Yanischevsky Lerer nació el 11 de octubre de 1921 en el barrio de Villa Crespo de Buenos Aires, Argentina, hijo de Gregorio Yanischevsky y Paulina Lerer, inmigrantes judíos ucranianos. Hacia 1926, su familia se muda a Parque Chas. En 1944, Luis Luchi se casa con Irene Lavalle, con quien tiene tres hijos.
Militó activamente en el Partido Comunista, sin embargo, a través de los años habría de acercarse al anarquismo. Trabajó como obrero gráfico en editorial Atlántida y como vendedor viajante de libros, sin embargo, después decide dedicarse a la poesía, manteniéndose al margen de la cultura oficial.
En la década de 1960 participa en el grupo "El Matadero", grupo de cuentistas cuyo nombre rendía homenaje al relato homónimo de Esteban Echeverría. El grupo se reunía en el café El Estaño, ubicado en las calles de Talcahuano y Corrientes, al que habían renombrado "El Gardelito" y estaba integrado por Guillermo Cantore, Blas Raúl Gallo, Nenina Caro, Mario Lesing, Arminda Ralesky y Lubranolas, entre otros, quienes se proponían publicar a jóvenes con sentido popular. Luis Luchi sólo habría de publicar su cuento El Brasilerito en 1961 en la antología Cuentistas argentinos contemporáneos editada por El Matadero. A finales de la década y principios de la siguiente, Luis Luchi forma el grupo "Gente de Buenos Aires", junto con el poeta Roberto Jorge Santoro, el actor Héctor Alterio, el músico Eduardo Rovira y el artista plástico Pedro Gaeta con el objeto de acercar la cultura al público presentándose en clubes de barrio, sociedades de fomento y escuelas. Luis Luchi, profundo admirador de César Vallejo y Vladimir Mayakovsky recurre a la ciudad, el barrio, el tango y las luchas sociales como temas de su obra, siempre marcada por el humor y la ironía. Luis Luchi muere el 21 de octubre de 2000 en Barcelona, España.

Obras 

Poesía

El obelisco y otros poemas (1959)
El ocio creador (1960)
Poemas de las calles transversales (1964)
La vida en serio (1964)
Vida de poeta (1966)
El muerto que habla (1970)
Poemas cortos de genio (1970)
Ave de paso (1973)
Los rostros (1973)
Poemas 1946-1955 (1976)
La pasión sin Mateo (1976)
¡Gracias, Gutenberg! (1980)
Resumen del futuro (1984)
Antología poética (1986)
Fuera del margen (1992)
Mishiadura en las dos ciudades (1993)
Jardín zoológico (1995)
Contestarse a sí mismo en el canto (1997)
Poemas y pinturas (1999)
Amores y poemas en Parque Chas (2001)

Discos

Tango de música a lo lejos (1966), música e intérprete: Eduardo Rovira, ilustración de tapa: Pedro Gaeta
Antología por mí (1969)
A medio hacer todavía (1982), con Alberto Szpunberg y música de Jorge Sarraute.
Todos se dan vuelta y miran (1999), con Susana Drangosch, Andrés Ehrenhaus, Jonio González, Alberto Szpunberg, y música de Jorge Sarraute.







6 de mayo de 2013

HOMBRES





HOMBRES

Veo hombres dormidos en el apacible sopor de las tardes
Que jamás moverán un dedo por cambiar su destino trágico

Veo hombres empeñados en masturbar a los dioses
Amparados en la inmunidad diplomática de los templos

Veo hombres de rostro gris embutidos en uniformes grises
Ejecutando con disciplinada crueldad las sentencias

Veo hombres cómplices con la inmunidad de las castas
Haciendo el trabajo sucio a cambio de unas monedas

Veo hombres entusiastas con los cristales de la vida
Atrapados en los abruptos grilletes de la muerte

Veo hombres fanáticos de nacionalismos trasnochados
Plantando banderas piratas en los paraísos fiscales

Veo hombres dóciles en la penumbra de las dictaduras
Lavando con su sangre los cadáveres de los disidentes

Veo hombres deformados presos del dinero fácil
Que invierten los beneficios en la compra de jueces

Veo hombres mercenarios de los dueños del mundo
Infectando las urnas con virus de fascistas clonados

Veo hombres impotentes colgados de los televisores
Que satisfacen sus instintos con excrementos de eunucos

Y veo hombres que se alimentan de hombres
Con la miserable excusa de autoafirmar su hombría




Fernando Sabido Sánchez- España







.

A MARTA UGARTE






A MARTA UGARTE

Tenía la piel de todas las luchadoras,
un corazón desbordante y su voz  era un grito,
un reproche a la oscuridad de una dictadura.
Ella venía de todos lados con muchos los nombres a cuestas,
besaba las calles con sus consignas y su alma joven,
y repartía consuelo, daba ánimo en la faena.

De pronto un día no amaneció, en la oscuridad del miedo
resonaron las metrallas.
Por las ciudades corría un rió de espanto,
combatientes muertos, estudiantes, trabajadores
que abrazaron la bandera de la esperanza.

La llamaban compañera.


Ella desapareció, no la volvimos a ver,
no sabíamos de su paradero, nada, al llamado
sólo se escuchó un silencio de muerte.
Y pasaron los días, sin noticias.
Inesperadamente apareció
inerte y atada  cerca de la playa,
las olas lamían sus heridas abiertas,
su mirada huérfana
y su desnudez de muerte.

Martita se llamaba,
¡Martita Ugarte, compañera!.

Ahora la tarde regresa su grito de justicia.
Ahora la noche se llena de su nombre
y la mañana llora su ausencia.
¿Qué hacer?, ¿qué hacer con su cuerpo herido?
¿Qué hacer con sus dolores de muerte?
¿Qué hacer con esos torturadores despreciables?

Ella vaga en busca de un relámpago
que destruya la pesadilla.
Clama justicia por mil nombres desaparecidos.
Necesita  saber que el día amanecerá sin armas,
sin cuerpos inocentes masacrados,
sin represalias.

El mar la busca para acariciarla
la tuvo entre sus brazos, fue  una joya.
La luna no podrá cerrar sus ojos con sus manos de seda
y la lluvia en torrente no tendrá consuelo
si no le devuelven su pañuelo blanco
manchado de sangre.

Martita se ha marchado por el camino desierto.
Va triste con su vestido de espuma,
sus pies descalzos hollando la fría arena
y sus gritos de auxilio resonando en la playa.
Aún lleva las marcas de los alambres mordiendo su piel joven,
huellas de torturadores  sanguinarios
que le arrebataron la vida
y destrozaron sus sueños de libertad...




Marianela Puebla- Chile




________________________________________
Marta Ugarte

Marta Lidia Ugarte Román (29 de julio de 1934 - probablemente el 9 de septiembre de 1976) fue una profesora chilena detenida desaparecida por los organismos del Régimen militar. Su cadáver horriblemente torturado y quemado, fue arrojado al mar dentro de un saco, desde un helicóptero apareciendo en la playa de La Ballena, en Los Molles (a 182 km al norte de Santiago de Chile), donde fue reportado por la prensa nacional sin saber que era una detenida desaparecida. Fue la primera víctima confirmada del gobierno de Augusto Pinochet. Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Chile, ejercía el cargo de Encargada Nacional de Educación del PC durante el gobierno de Salvador Allende.

Desaparición

Vinculada al partido comunista y siendo secretaria de la diputada Mireya Baltra, y como miembro del Comité Central de su partido debió pasar a la clandestinidad tras el golpe de estado de 1973. El 9 de agosto de 1976, una hermana la vio cuando era sacada de su casa por personal de la Policía de Investigaciones. Tras las indagaciones por cuarteles, nunca se reconoció su arresto por parte de las autoridades. El día 16 de agosto de 1976 se interpuso un recurso de amparo a favor de Marta Lidia Ugarte Román, con el rol 761-76, el cual, sin embargo, no fue acogido ni por la Corte de Apelaciones ni la Corte Suprema de Justicia, como era habitual en estos casos. El propio presidente de la Corte Suprema negó su ayuda con el pretexto que el Servicio de Inteligencia había comunicado que no existía ninguna persona detenida con el nombre de Marta Ugarte. A pesar de esto los familiares presentaron una demanda por presunto secuestro al Juzgado del Crimen de San Miguel.

Su cadáver

Según las investigaciones realizadas con posteridad se determinó que permaneció recluida en el sector denominado «La Torre» en el centro de Detención de Villa Grimaldi. En crueles torturas su cuerpo fue quemado y sus uñas arrancadas. De Villa Grimaldi, fue trasladada al centro de detención Peldehue, donde, por orden del Coronel Germán Barriga, debería ser asesinada por medio de una inyección que el ‘doctor’ Osvaldo Pincetti debía colocarle.

"La inyección que el doctor Pincetti le puso a Marta Ugarte parece que no la dejó totalmente muerta o adormecida. Nos percatamos que, al momento de ensacarla, todavía se seguía moviendo (...) Todos estábamos ahora apurados porque el helicóptero venía. Entonces abrimos el saco, cortamos uno de los alambres que ataban el trozo de riel al cuerpo de la dirigente comunista y la ahorcamos con él. No se movió más. Después amarramos nuevamente el saco con el mismo alambre. Llegó el helicóptero Puma del Ejército. Y Barriga ordenó subir los cuerpos a bordo"
Agente de la Dina iniciales E.V.T

Ante el apuro por ejecutar la misión o la posibilidad que haya quedado viva, el riel que iba en el saco se soltó, lo que permitió que su cuerpo, a diferencia de los demás, flotara hasta la playa.
Según la autopsia su muerte fue a consecuencia de las torturas, sufrió en vida "una luxo fractura de columna, traumatismo tóraco abdominal con fracturas costales múltiples, ruptura y estallido del hígado y del bazo, luxación de ambos hombros y cadera, y una fractura doble en el antebrazo derecho, habiendo fallecido el 9 de septiembre de 1976".2 Su cuerpo fue identificado finalmente por su hermana y confirmado con un análisis dental hecho por el propio dentista de la mujer asesinada.

La prensa

El 12 de septiembre de 1976 la noticia comenzó a circular. La prensa nacional, a pesar de la censura, tomó este caso confundido como un asunto pasional: en las páginas del diario La Tercera se presentó la noticia sobre el descubrimiento del cadáver de una mujer desconocida, que habría sido asesinada por varios delincuentes. Se describe que el cuerpo estaba quemado, los brazos y cuello amarrados con alambres; un brazo quebrado y todas las vértebras rotas, dando la impresión que su cuerpo había sido lanzado desde una altura considerable, aunque no les quedaba duda que se trataba de un crimen pasional y "el asesino sería, presumiblemente el marido o el amante". Para la prensa era una mujer joven de unos 22 años, como generalmente tratan estos casos.


Marta Lidia UGARTE ROMAN

El 9 de agosto de 1976 fue detenida por agentes de la DINA la militante del PC y miembro de su Comité Central, Marta Lidia UGARTE ROMAN. Según testigos, la afectada permaneció recluída en el sector denominado «La Torre» de Villa Grimaldi, muriendo posteriormente a consecuencia de las torturas de que fue objeto. Su cadáver fue arrojado por sus captores al mar, pero no obstante las precauciones que éstos tomaron para evitarlo, fue encontrado semidesnudo y dentro de un saco amarrado a su cuello con un alambre, el 9 de septiembre de ese año en la playa La Ballena, ubicada en Los Molles. Según el informe de la autopsia, la afectada sufrió en vida una luxo fractura de columna, traumatismo tóraco abdominal con fracturas costales múltiples, ruptura y estallido del hígado y del bazo, luxación de ambos hombros y cadera, y una fractura doble en el antebrazo derecho, habiendo fallecido el 9 de septiembre de 1976.

La Comisión llegó a la convicción de que Marta Ugarte fue detenida y hecha desaparecer forzosamente por agente del Estado, quienes violaron así sus derechos humanos, lo que se confirma por el hecho de que fortuitamente haya aparecido su cadáver que sus captores intentaron ocultar arrojándolo al mar. 

Informe Rettig

20 de Julio 2004 La Nacion

Procesados cuatro ex mecánicos del Ejército

Por el delito de obstrucción a la justicia, el juez Juan Guzmán procesó a cuatro ex mecánicos del Comando de Aviación del Ejército que se negaron a aportar información sobre los llamados “vuelos de la muerte”, por los cuales a partir de 1974 helicópteros Puma transportaron cuerpos de prisioneros para arrojarlos al mar. Por estas operaciones se estima que desaparecieron unos 400 prisioneros de la DINA.

Esta es la primera vez que un juez encausa a militares (R) por el delito reciente de “obstruir la justicia”, al negarse a revelar información acerca de ilícitos cometidos durante la dictadura. La resolución afectó a los suboficiales (R) Juan de Dios Alberto González Dubó, René Meier Chávez, Sergio Castro Cano, Marco Cáceres Rivera y Rigoberto Saavedra Navarro.

La resolución fue dictada en la investigación por secuestro y homicidio de Marta Ugarte, cuyo cuerpo fue devuelto por el mar y apareció en 1976 en una playa cerca de Los Molles en la Quinta Región. Esta investigación se enmarca a su vez en el episodio calle Conferencia que indaga el ministro Juan Guzmán. En la causa están además procesados algunos pilotos que comandaron los vuelos de los helicópteros.

25 de Marzo 2007 La Nación 

El estrangulador de Marta Ugarte

El ex agente de la DINA Cristián Álvarez Morales tiene miedo. Está detenido y procesado por el juez Víctor Montiglio. Es el culpable, o el benefactor, de que la dirigente comunista se convirtiera en el único testimonio de una vía de exterminio, cuando su cuerpo atrozmente ultrajado fue devuelto por el mar en 1976. 
El agente se dio cuenta de que uno de los sacos se movía. En Peldehue, todos estaban nerviosos y apurados. El ruido del helicóptero Puma, listo para elevarse, aportaba otra cuota de suspenso. El mismo agente sacó un cuchillo y abrió el saco. Marta Ugarte aún sobrevivía a la inyección. Entonces, el miembro de la DINA, con sangre fría, cortó uno de los alambres que ataban el trozo de riel al cuerpo de la dirigente comunista y la ahorcó. Luego, volvió a rehacer la amarra del saco como pudo, porque su jefe, Germán Barriga, gritaba apurando para que cargaran el último cuerpo a bordo de la nave.
Mar adentro, en la costa de la V Región, el piloto hizo una seña y Cristián Álvarez Morales, el estrangulador, tiró unos ocho bultos al vacío. La falta de una de las amarras del riel permitió que en el fondo del mar éste se desprendiera, liberando su cadáver hacia la superficie. Por eso, Marta Ugarte salió desde el océano, transformándose en la única testigo de esa vía de aniquilamiento de casi mil prisioneros de la dictadura. 
Ahora, en la nueva fase de la investigación del proceso denominado Calle Conferencia, se conoció que ella también estuvo en manos de la Brigada Lautaro de la DINA, en el desconocido cuartel de calle Simón Bolívar 8630, en uno de los barrios de La Reina, en Santiago. Fue otra de las víctimas del batallón de exterminio, cuya historia recién comienza a develarse.
Cristián Álvarez tuvo valor para matar, pero también lo tuvo después para enfrentarse cara a cara con los que fueron sus jefes, que le dieron las órdenes. No los confundió al identificarlos, como lo han hecho intencionadamente varios otros ex agentes con barbilla trémula. Pero tiene miedo, porque sostiene ante los jueces que “los brazos del Ejército son largos, por eso tengo mucho miedo”. 
Cristián Álvarez fue su chapa en la DINA y luego en la CNI. Y aunque fue un criminal frío, si bien por encargo, preferimos proteger su identidad. Hoy se encuentra procesado y detenido por orden del juez Víctor Montiglio por el secuestro y homicidio del secretario general, en la clandestinidad, del Partido Comunista, Víctor Díaz. Pronto debe correr la misma suerte por lo ocurrido con Marta Ugarte. 
En las últimas semanas se supo que Álvarez fue uno de los integrantes del grupo de elite del exterminio comunista, gestado al interior o adjunto a la Brigada Lautaro, conocido como el Grupo Delfín, a cargo del entonces capitán de Ejército y agente DINA Germán Barriga. 
Finalmente, con los estremecedores nuevos antecedentes descubiertos en esta última investigación, acerca del destino final de un grupo de líderes comunistas clandestinos secuestrados en 1976, que ya tiene 51 procesados, la vida y muerte de la integrante del Comité Central del PC quedó definitivamente ligada a la suerte de las víctimas de la calle Conferencia 1587, y del conocido grupo de “Los 13”.
Cuando “Don Jaime” (alias de Barriga en la DINA) llegó el 16 de enero de 2005 al santuario de Sor Teresa de los Andes para confesarse, nunca se sabrá si de verdad contó todos sus crímenes antes de suicidarse, al día siguiente, lanzándose desde un edificio del barrio de Las Condes en Santiago. Lo que sí se conoce hoy, con las nuevas revelaciones surgidas en el proceso Conferencia, es que Barriga fue todavía más brutal de lo que se suponía, y dirigió la matanza comunista desde el cuartel de Simón Bolívar al mando del Grupo Delfín. Todo pasó por sus manos, en comunicación directa con su jefe operativo en la DINA, Manuel Contreras. Torturó y mató de propia mano, según los últimos relatos de quienes fueron sus subordinados. “Don Jaime” nunca lo admitió ante juez alguno. Todo lo contrario, siempre quiso pasar como un inofensivo agente dedicado a cuestiones de análisis e inteligencia. 
Aquella mañana en que Cristián Álvarez estranguló a Marta Ugarte, en los terrenos del Ejército en Peldehue, previamente los prisioneros fueron inyectados para morir, o sólo para adormecerlos en el viaje final hacia alta mar. Hasta ahora continúan existiendo contradicciones en ese sentido. Dentro del cuartel de Simón Bolívar la norma fue inyectar cianuro para acelerar o asegurar la muerte, a cargo de la “enfermera” teniente de Ejército Gladys Calderón Carreño. Sin embargo, no hay explicación por qué la dirigenta comunista todavía estaba viva dentro del saco.
Cuando el 12 de septiembre de 1976 su cuerpo varó en la playa La Ballena, entre Los Molles y Los Vilos, en la costa de la V Región, en su cuello tenía todavía el alambre con que el agente la estranguló. Prensa de la época que adhería a la dictadura creó la versión de un crimen pasional.
El 18 de noviembre de 1976, Manuel Contreras respondía al juez Rafael Mera que Marta Ugarte “nunca ha sido detenida por personal DINA”. Por otra parte, el ministro de Interior, general César Benavides, había afirmado lo mismo quince días antes al magistrado. Salvo que éste fue más tajante, y le recordó al juez las instrucciones expresas que existían “para que los tribunales se abstengan, por razones de seguridad nacional, de requerir informes a la DINA sobre la situación de personas arrestadas o desaparecidas”.