29 de diciembre de 2012

SARIA


SARIA



- Madre,
sólo he sido mujer,
el amor me envolvió con sus hechizos.

- No eres, ya no existes,
eres la mancha inmunda, el oprobio.
- Madre,
te busco y no te encuentro.
Tan sólo amé a un hombre.

- Tú eres la vergüenza,
no puedes ya seguir con dignidad,
la muerte es de justicia tu destino.
- Madre,
concédeme un milagro, por mi hijito,
que pueda tener a alguien.

- Oculta sin la luz,
llegar a ser dolor.
La Ley Saria no puede perdonar.
- Madre,
que el mundo ya me absuelva.
No hubo lujuria, todo fue amor.

- Todo es lujuria si no hay matrimonio.- Madre,
las lágrimas no pueden
abandonarme en este oscuro infierno.

- Ahora eres libre,
una lluvia de nombres te ha salvado.



Ana Muela Sopeña- España



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Este poema está dedicado a todas las mujeres que aún son condenadas por la Ley Saria a la Lapidación. Algunas de ellas se salvan gracias a las firmas de personas de todo el mundo que están en contra de esta tradición.