23 de septiembre de 2011

YO TAMBIÉN SOY TROY DAVIS








YO TAMBIÉN SOY TROY DAVIS (*)


Yo también soy Troy Davis nací el día
que me mataron ellos después de tantos años
los pulcros discípulos de la diosa que no es ciega
porque alguien le abrió un agujero
para que viera a hurtadillas si afro-americano paria
o lumpen-proletario
porque alguien llenó de dólares el fiel de su balanza
(o acaso su balanza es la misma
de pesar el milímetro cúbico de la sangre
que le queda a la luz
y la diosa no existe solo es telón platea y entreacto)

Yo también soy Troy Davis
y ahora que nací ayer de hace 54 años
ya no sé qué color ha de tener la piel del cielo
para ser escuchado
Si condenado fuera de nuevo en Minos
a aquellos laberintos del pánico y el desprecio por la vida
yo no sé qué coraza he de ponerme
ni qué bacía o yelmo he de ajustarme
para seguir andando por esos corredores
detrás de cada esquina donde un gigante espera
diciendo que es molino



(*) Troy Davis fue ejecutado en Georgia,
el 21 de septiembre de 2011,
justo el día de cumpleaños del que escribe.




Antonio Arroyo Silva- España











9 comentarios:

Prudencio Hernández Jr dijo...

lamentable..la poesía

FERNANDO SABIDO SÁNCHEZ dijo...

Prudencio, la pena de muerte es una barbaridad y los que pensamos así somos dignos de respeto, con la ejecución de Troy Davis después de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos decidiera cerrarle todas las puertas legales no solo murió un hombre que posiblemente era inocente del crimen del que se le acusaba
Un tercio de los estadounidenses cree que Davis no cometió el crimen
Aunque la caída del respaldo dado a la pena capital desde los años noventa tiene más que ver con el descenso en las cifras de crímenes que con el pensamiento dominante, basta con ver la reacción del público durante un debate republicano celebrado a principios de mes en California para constatar su vigencia. Los asistentes aplaudieron las 234 condenas a muerte que ha firmado el gobernador de Tejas, Rick Perry. Según él mismo dijo, las aprobó sin que le temblara el pulso o perturbasen su sueño.
Troy Davis fue ejecutado legalmente a pesar de que nunca hubo pruebas determinantes en su contra y de que la gran mayoría de los testigos que en el momento del crimen volvieron su dedo acusador contra él se retractaron luego de sus declaraciones.
Las encuestas dicen que un tercio de los estadounidenses creen que se ha ejecutado a un inocente. Aún así, ese mismo número de personas sigue apoyando la aplicación de la pena de muerte.
Pero el debate contra la máxima pena no se dirime en la calle; no hay manifestaciones en contra, como podría esperarse sobre un asunto parecido en Europa. No hay masivos movimientos de protesta. Lo que los detractores esperan que suceda es que, tras la muerte de Davis, se haga patente que el sistema falla, que es imposible evitar que mueran inocentes, que errores de tal tamaño no se pueden corregir y que hay que buscar alternativas a la pena capital. El propio Davis proclamó su inocencia hasta el final. Davis dijo: "Yo no lo hice, yo no tenía un arma. Siento mucho su pérdida pero yo no maté a su padre, hijo o hermano. Soy inocente". Realizó una última petición a sus familiares, amigos y abogados: "Seguid investigando, excavando, trabajando [hasta que se pruebe la inocencia]". Quizá entonces, si se encuentran nuevas evidencias que prueben su inocencia, sí haya un antes y un después en la pena de muerte en EE UU.

Hasta entonces, el sistema continúa funcionado. El miércoles se ejecutó también a un hombre en Tejas. El día 28 será en Florida; el 18 de octubre en Ohio...

Antonio Arroyo Silva dijo...

No se podía esperar precisamente la inspiración de las musas, ni se podía la poesía subir a una torre de marfil para cantar las desgracias de la humanidad. Tantos que seguimos el caso concreto de esta persona, tantos que firmamos por que detuvieran la ejecución.
Hace falta que los cantos a Molock, que el lenguaje aúlle.
Saludos Prudencio.
Un abrazo Nando.
Antonio.

Prudencio Hernández Jr dijo...

No..quise dar a entender que lamentable LA POESIA se use por oportunismo de un insuceso..no que la poesía está mal..Por qué no hizo esta poesía u otra..cuando estaba vivo? y se luchaba por su vida..
La pena de muerte es un asesinato..sea o no sea culpable..ese es otro punto..los hombres y sus leyes está comprobado no pueden decidir la muerte de nadie..es aberrante..muchos crímenes y violaciones se cometen en nombre de ley. Doce hombres en pugna..una película muy elocuente de los años 50 desacredita con bastante realidad esta práctica de jurados casi siempre corruptos.. y sino de una liviandad deleznable que hombres sin escrúpulos..mezclados con idiotas.. decidan si matar o no a una persona..
Saludos

Antonio Arroyo Silva dijo...

Sí que lo entendí, amigo Prudencio y te puedo asegurar que no es normal que yo escriba un poema de ese tipo, pero el hecho de que Davis fuera ejecutado el día de mi cumpleaños más lo ya dicho desencadenó el asunto y simplemente lo compartí con mi amigo Nando.
Yo también estoy en contra de encerrar en casillitas las desgracias de la humanidad, a veces el verso ha de desbordarse y unirse a los gritos unánimes.
Un abrazo.
Antonio.

Beatriz Giovanna Ramírez dijo...

Lo oportuno será siempre el poema. Un abrazo, Antonio y Nando.

Prudencio Hernández Jr dijo...

No sabía nada de la circunstancia de su cumpleaños..eso desató seguro su emoción..un festejo y en otro punto de este planeta el horror trasmitido en cadena mundial...eso hace vibrar otras cuerdas..
Creo que con esta muerte solo hubo grititos..y además se necesita(ba) mas que gritos..o gritería.. para desbancar a un imperio que ordena matar sin mirar a quien..
Disculpe amigo poeta si me he desbarrancado en algún momento con mis conceptos..es que me indignan que usen hechos puntuales para desflecar al viento los egos...
Y aquí veo no fue su caso..
Un saludos desde las comarcas del Atlántico sur..

Ana Muela Sopeña dijo...

Antonio:

A mí el poema me parece extraordinario y no le veo el ego por ninguna parte. Al revés, me parece una reflexión existencial de altura. El mismo día que ejecutan a un hombre inocente que no debiera haber muerto, primero por ser inocente, segundo porque la pena de muerte es una barbaridad, resulta que el poeta cumple años. Entonces hace una reflexión sobre este hecho, con pena, con una espíritu de denuncia, como una reivindicación de justicia.

A mí el poema me hace pensar y mucho. La vida y la muerte están unidas. Pero una cosa es morir porque te ha llegado el turno y otra ser ejecutado. En un país que dice que propugna la democracia y sin embargo le parece bien la pena de muerte. Y encima ejecuta hombres inocentes. Es algo inquietante que hay que denunciar hasta la saciedad. Tú, como poeta que eres haces una denuncia. Coincide que justo fue tu cumpleaños, pero estoy absolutamente segura de que hubieras escrito el poema o un poema parecido de no haber sido tu cumpleaños.

Vivimos inmersos en una sociedad que nos anestesia a nivel emocional y nos vuelve impermeables a los hechos cotidianos sociales y políticos. Pero a esta ejecución no podemos ser insensibles. Sencillamente no podemos y no debemos.

Abrazos
Ana

Antonio Arroyo Silva dijo...

Gracias amigos y amigas, lo peor que le puede pasar a la poesía es que el ego del poeta se plante ahí en medio del verso y rompa toda la habitación del mismo.
Gracias a ti también, amigo Prudencio por decir tu opinión y darme pie a revatirla hasta el punto de llegar ambos a una idea común. Los que intentamos hacer poesía a veces hemos de tomar el látigo y espantar a los mercaderes de la falacia.
Desde luego no hay ese espíritu por aquí, como dice Bea, lo oportuno siempre es el verso.
Ana, tu interpretación me parece genial, es como si tú misma hubieses escrito: de eso se trata, como decía al principio. Gracias.
Y a ti, querido amigo Nando, otro abrazo.
antonio.