10 de noviembre de 2011

HE PERDIDO EL APETITO









He perdido el apetito

Y masticamos lágrimas
sofocándonos de calor.
Pedacitos de palabras
se nos adhieren a los dientes,
y en vano tratamos de escupirlos
y caen de nuestra boca torpemente.
Las sílabas corren de comienzo a final.
Se tropiezan y caen,
y las vomitamos
hasta que yacen confundidas,
perdidas en todo sentido.
Palabras decapitadas.
Mutiladas.
Torturadas.
Todas visten uniforme,
y se ocultan detrás de un antifaz.
Caen silenciosamente sobre orejas muertas.
Se nos escapan de nuestras lenguas,
y las cuerdas vocales ya no significan nada.
Meros trocitos de carne insípida
que ahogan el lamento del necio.
Las preguntas no cesan,
pero la maquinaria se oxida
y cuando lentamente deja de funcionar,
sólo se escucha un grito sordo
interrumpiendo el silencio de la noche.
La gente se despierta atemorizada,
se abraza a sus seres queridos.
La mujer trastornada no tiene a nadie.
Sólo se tiene a sí misma para abrazar.
Y su temor es de doble filo,
ya ha oído aquel grito en otra ocasión...





Silvia Cuevas Morales- Chile