10 de noviembre de 2011

A VECES SUCEDE...




A veces sucede...

Que me canso,
me canso del hombre feo y gordo,
con un dedo en la nariz
que me mira insinuante
al creerse que lo miro por su belleza y
no porque sencillamente
tiene el dedo en la nariz.

Me harto de los viejos verdes
que acuden al Rastro, no para mirar el arte
sino para tocar traseros y frotarse contra el pecho
de jóvenes descuidadas.

Hay días que al ver un cura le daría un puntapié
o lo haría bailar salsa con la monja
para que ambos olvidaran el hábito
de ir por el mundo con mentiras.

Y días que le arrancaría los ojos
a aquellos policías que vigilan
pero que no cuidan,
aquéllos que escudriñan con la mirada
al árabe, al negro, al sudaca, al gitano...
Aquéllos prepotentes impotentes
que sueñan con el Viagra.

Pero también a veces sucede que me entristezco
al no ver a mi amigo “loco”, él del metro,
al ver al toxicómano, sentado en su lugar
con la jeringuilla en la mano, y los ojos idos.

Y miro a las ecuatorianas,
con sus niños a cuestas y sus hermosas trenzas
corriendo de los uniformados que intentan confiscar
su único modo de supervivencia.

Y a cada rato tropiezo con una mano extendida,
un cuerpo tirado en medio de la acera...
y me avergüenzo de ser persona
y a veces sucede que me canso
de tener que oír esa palabra
¡EXTRANJERA!




Silvia Cuevas Morales- Chile