29 de agosto de 2013

MUJER: Poemas de Marina Colasanti





Yo soy una mujer

Yo soy una mujer
a la que siempre le gustó
menstruar.

Los hombres vierten sangre
por dolencias
sangrientas
o puñales clavados,
encarnada urgencia
a ser estancada
encerrada
en la mañana oscura
de la arteria.

En nosotras
la sangre aflora
como fuente
en lo cóncavo del cuerpo,
ojo de agua escarlata,
encharcado satén
que se escurre
en hebras.

Nuestra sangre se da en mano besada,
se entrega al tiempo
como al viento la lluvia.

La sangre masculina
tiñe las armas
y el mar,
empapa la tierra
de los campos de guerra,
salpica las banderas,
mancha la historia.
La nuestra, contenida
en blancos paños,
resbala sobre el coxis,
persigna el lecho,
manso sangrar sin grito
que anuncia
las redes de la hembra.

Yo soy una mujer
a la que siempre le gustó
menstruar.
Pues hay una sangre
que corre hacia la Muerte.
Y la nuestra
que se entrega a la luna.





Viernes por la noche

Viernes por la noche
             los hombres acarician el clítoris de las esposas
             con dedos mojados de saliva.
             El mismo gesto con que todos los días
             cuentan dinero papeles documentos
             y hojean en revistas
             la vida de sus ídolos.

Viernes por la noche
              los hombres penetran a sus esposas
              con tedio y pene.
              El mismo tedio con que todos los días
              enfilan su auto en el garaje
              el dedo en la nariz
              y meten la mano en el bolsillo
              para rascarse los huevos.

Viernes por la noche
              los hombres roncan boca abajo
              mientras las mujeres en lo oscuro
              encaran su destino
              y sueñan con el príncipe encantado.

[Versiones de Florencia Fragasso] 






Marina Colasanti- Brasil






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Marina Colasanti nació en Asmara, Eritrea, en 1937. Hija de padres italianos, su familia se radicó en Brasil cuando ella era aún una niña, y allí reside desde entonces.
En 1952 ingresó en la Escuela Nacional de Bellas Artes y se especializó en grabado en metal. Entre 1962 y 1973 desarrolló actividades periodísticas como editora, cronista, redactora e ilustradora. Tradujo al portugués textos de Jerzy Kosinski, Giovanni Papini, Iasuni Kauabata, Konrad Lorentz y (con su marido, el poeta Affonso Romano de Sant'Anna) de Roland Barthes. Paralelamente se dedicó a la escritura y sus primeras obras —dirigidas al público adulto— fueron Eu sozinha (1968), Nada na manga (1973), Zooilógica (1975) y A morada do ser (1978). En 1979 publicó Uma idéia toda azul, su primer libro para niños. Le siguieron, entre muchos otros, Doze reis e a moça no labirinto do vento (1982), O lobo e o carneiro no sonho da menina (1985), Um amigo para sempre (1988), Intimidade pública (1990) y Entre a espada e a rosa (1992). Ha ilustrado la mayoría de sus obras infantiles y juveniles. Algunos de sus libros traducidos al castellano son: En el laberinto del viento (Madrid, Espasa-Calpe, 1988), Una idea maravillosa (Buenos Aires, Plus Ultra, 1991), Ana Z., ¿dónde vas? (Medellín, Edilux, 1995) y Lejos como mi querer y otros cuentos (Bogotá, Grupo Editorial Norma, 1996), obra con la que ganó el Premio Norma-Fundalectura 1996. De este libro, en Imaginaria reproducimos el cuento "Del tamaño de un hermano".
Entre los numerosos premios recibidos por su obra literaria se encuentra el Jabuti, otorgado por la Cámara Brasileña del Libro, que ganó en tres ocasiones, una de ellas por Ruta de colisión.