29 de septiembre de 2013

BALADA GENERAL



BALADA GENERAL

Tiempo a la vida piden igual el ser humano que encaramado 
repone en la chimenea cruel y siderúrgica las luces de seguridad
        para ahuyentar aviones
como el mozo que baja por primera vez al tajo negro en la misma 
        jaula que su padre, 
que tose a escondidas 
con los pulmones encharcados de antracita.

Tiempo piden la puta en el trullo y la arquitecta en paro de larga 
        duración, 
tiempo la niña que acaba de mojar sus piernecitas en el rudo
        Cantábrico 
y la descasada pela que te pela habas de mayo bajo el hórreo, 
la cajera que sueña con un novio viril, la ministra barbuda 
y la musa española que marca las palmas a Camena Graya
cuando en triples anáforas se suelta el pelo y ruge de amor.

El rico pide tiempo para ser más rico y la nena cosmopólitan para 
        ser más tontona, 
para volver a andar en bicicleta o en su patinete extranjero de 
        doble alero el niño azuceno 
y el republicano de mocedad anarquista para que llegue la Libertad 
        de todos antes que la Parca suya 
y pueda ir a su entierro por la calle Bakunin -su mujer 
salió muy bien de una trombosis, pero él anda preocupado.

Pide otro alba el bardo para otro verso,
igual el laureado municipal como el chorvo espídico que se ha 
        pasado la noche cabalgando por las polvorientas tierras de 
        nadie de una enumeración caótica, 
tiempo el indiano que alquila al volver el haiga más guay y el 
        chapista retirado que tiene que acercarse mañana 
        al Ayuntamiento,
necesita que le sellen una fe de vida, 
se la piden de Luxemburgo, por lo de la pensión
-los dos querían ser marinos, de jóvenes.

El agricultor de espinacas lleva toda la semana ilusionado:
si el tiempo aguanta igual hasta la luna nueva prenderá la 
       resiembra 
y podrá pagar el fiado de la tienda con un buen manojo de verdura 
        atlética
y el tendero está pensando mientras corta muy fino jamón york: 
si Marlén no me deja tocarla hoy, marcho de putas, como hay 
        Dios, 
pero Marlén está escuchando a Silvio Rodríguez en la radio, 
cada vez está más convencida de la reencarnación, 
le gustaría mucho ser una cortesana egipcia y llorar de amor 
o recibir en casa a embajadores de países muy lejanos, 
        venidos a pie.

En la luz ligera del último sol de cualquier día
la vida pide tiempo entre miasmas de vida
mientras sombras enfebrecidas de trabajo
sin oler la tormenta que trae el viento sur y sin cánticos
de estupefactas cárceles salen odiando a arcadas su sueldo 
        necesario y negrero,
sea el parvo emolumento del currito ex liberto 
o la guita gansa de los capataces que al servicio de grandes bandas 
        de mercaderes
de miel blanden y de miedo los látigos
por todas las provincias del Imperio 
-su Dios es Moloch
y son muy peligrosos.





T.S. Norio- España





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T.S. Norio (Asturias, 1959) ha publicado los libros de poesía Un mensaje a García (Krk, 1989), Academia Rilke (Lf Ediciones, 2003) y Tres poemas (Baile del Sol, 2009), además del libro de relatos El tesoro de los cuentos (Krk, 2003) y las novelas Vida del Gates (Baile del Sol, 2003) y Variaciones Nuria (Baile del Sol, 2009). Es también autor del libro-baraja 10.000.000.000 performances. Desde 1995 forma parte del comité de apoyo a la colección La última canana de Pancho Villa.