8 de septiembre de 2013

Hiro-Shima


Hiro-Shima

(Pre-sentimiento)

A los muertos y a los que van a nacer:
porque el presente es un ñudo.

—Dos días ha que estoy derrotado (¡ay!)
revolcándome sobre mi cadáver…
revolcándome sobre mi amor
derrotado…
—¿Amor derrotado? ¡Pleonasmo!
Amor es siempre sin ruta…
¡Sosiégate! Sosegar, so y segar,
cortar las erectas espigas…
Sosegar es lograr que Psiquis
no tenga erupciones.

—¡Ya estoy sosegado…!
—¡Escucha esa música!
El sosiego, estar sosegado.
No es aquietar,
no es apaciguar.
Por eso:
su mano buena
me sosegó (¿Teanós?)

—El Emperador a los samuráis:
«Padeced lo indecible».
No es sosiego; es aguantar:
Sidarta Gautama
sentado a la turca,
aquietado y padeciendo,
silencioso y entendiendo,
detenido y viendo:
Es la Venganza,
la furia de los ojos quietos
dormidos pasos y palabras mudas.

Aquí estoy sentado sobre la piedra dura,
sobre mi destino.
Robármelo nadie puede:
lo que nace de mí no nace de otro.

—¿Qué te pueden robar?
Lo que no eres: la apariencia.

—¡Eso es! Soy el desnudo
y no tengo que esperar,
ni temer
ni pedir…

Pero pueden coger;
los transeúntes pueden coger
frutos
del hombre que está sentado
sobre sus vestiduras,
desnudo,
sosegado.

Los transeúntes gritan
que bueno y que malo
y el hombre sigue sentado
sobre su cadáver.

Soy como una muchacha
que cierra la ventana,
y luego la puerta
y después el postigo,
y ya está consigo misma,
conforme
in se ipsam.

Así: no oigo, ya no oigo;
no veo; voy no viendo,
ya no veo;
ya no huelo,
ya no siento…
¡Ya entiendo!
Estoy sosegado,
no estoy derrotado,
no soy
«criminal de guerra»:
¡Ganamos la guerra…!

Ganamos la guerra,
porque bregamos,
descontentos,
no lanzamos «la bomba»
y porque la muerte es el éxito.

¿Cómo no?
Siempre que uno nace, murió,
y siempre que murió, nació.

Por eso, el almirante
Tashijiro Onishi
escribió a los espíritus de los Kamikaze:

«Seguros de la victoria, caísteis,
proyectiles humanos;
pero esa convicción
no se ha cumplido todavía,
y voy a reunirme con vosotros
los que naceréis».

Y el Emperador, el 16 de agosto:
«Sobrellevad lo imposible
y sufrid lo indecible,
para ser cimientos eternos».

Y Narvashito Kuni
ordenó
reprimir estallidos emotivos,
padecer lo insufrible
y hacer gala
de espíritu imperecedero».
¡Esto es ganar la guerra!

«Naciones Unidas» murieron
con Delano Roosevelt;
con él se fue la Victoria:
El Mujic,
José Stalin,
pagado
($1.000.000.000.00 U.S.D.)
por Truman,
ataca al Sol,
ya arrasado
con la «bomba» comprada
a los que la sacaron
de Berlín.

¿Para economizar?
Coventry, ¿para qué fue?
¿Quién será el juez?

Tormentos pequeños,
lacerantes:
esculcar las encías
a los héroes vencidos…

Están inflando a las Furias;
han llevado muy lejos
el badajo del péndulo,
y el péndulo vuelve.

Es ley
que la burla engendra burla
y dolor el puñal.
Y sólo hay un modo
de vencer a la ley
y es, trascendiéndola;
renunciar
y consumirse en amor.

Parece que Cristo
es el padre de la ley
y el padre de toda
Victoria.

Pero el Mujic
jura y perjura
que destripará
al pensamiento
y que nadie habitará la Tierra
sin estar marcado.
El animal tricéfalo quiere reinar.

Agosto, 1945





Fernando González Ochoa- Colombia 




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Fernando González Ochoa (Envigado, 24 de abril de 1895 - Envigado,16 de febrero de 1964) fue un escritor, filósofo, diplomático y abogado colombiano conocido también como el El Brujo de Otraparte. De obra prolífica, hacía uso de originales estilos literarios que lo llevaron a elaborar tratados de sociología, historia, arte, moral, economía, epistemología y teología, entre otros temas. Ha sido considerado "uno de los más vitales, polémicos y controvertidos escritores de su época"1 (siglo XX) y su influencia no sólo fue sentida en su tiempo, sino después de su muerte, lo que lo hace uno de los pensadores más leídos entre las nuevas generaciones.
La obra de González fue decisiva en el nacimiento del movimiento nadaista fundado por uno de sus discípulos, el escritor antioqueño Gonzalo Arango. A su vez, González recibió influencia de escritores como Tomás Carrasquilla (m. 1940), por el cual profesaba un gran afecto, y de filósofos como Nietzsche, Platón, Spinoza, Schopenhauer, y en menor medida del existencialista Jean-Paul Sartre. Se ha dicho que Sartre, junto con Thornton Wilder, lo candidatizó al Premio Nobel de Literatura en 1955, pero esto no ha sido confirmado y lo más probable es que no sea cierto.2 González fue amigo de célebres escritores y pensadores de su época con los cuales sostuvo correspondencia regular, que hoy es un tesoro cultural invaluable. La Corporación Otraparte, entidad fundada en la que fuera su casa durante sus últimos 25 años de vida en Envigado, es la encargada de la preservación de la obra y memoria del filósofo. La Casa Museo Otraparte fue declarada Bien Cultural de Interés Público de la Nación en 2006.

Obras

(1916) Pensamientos de un viejo
(1916) El payaso interior
(1919) Una tesis - El derecho a no obedecer
(1929) Viaje a pie
(1930) Mi Simón Bolívar
(1932) Don Mirócletes
(1933) El Hermafrodita dormido
(1934) Mi Compadre
(1934) Salomé
(1935) El Remordimiento
(1935) Cartas a Estanislao.
(1935) "Hace tiempo" de Tomás Carrasquilla
(1936) Los Negroides
(1936) Don Benjamín, jesuita predicador
(1936) Nociones de izquierdimos
(1936 - 1945) Revista Antioquia
(1940) Santander
(1941) El maestro de escuela
(1942) Estatuto de Valorización
(1945) Cómo volverse millonario en Colombia
(1950) Cartas a Simón Bolívar
(1959) Libro de los Viajes o de las Presencias
(1962) Tragicomedia del padre Elías y Martina la Velera
(1963) El pesebre
(1963) Las cartas de Ripol
Fernando González Ochoa (1895 - 1964) - Fotografía © Guillermo Angulo (1959)