13 de septiembre de 2013

NO PERDAMOS EL TIEMPO



NO PERDAMOS EL TIEMPO 

Si el mar es infinito y tiene redes, 
si su música sale de la ola, 
si el alba es roja y el ocaso verde, 
si la selva es lujuria y la luna caricia, 
si la rosa se abre y perfuma la casa, 
si la niña se ríe y perfuma la vida, 
si el amor va y me besa y me deja temblando...
¿Qué importancia tiene todo eso, 
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas, 
un niño sin zapatos o un contable tosiendo, 
un banquete de cáscaras, 
un concierto de perros, 
una ópera de sarna? 
Debemos inquietarnos por curar las simientes, 
por vendar corazones y escribir el poema 
que a todos nos contagie. 
Y crear esa frase que abrace todo el mundo; 
los poetas debiéramos arrancar las espadas, 
inventar más colores y escribir padrenuestros. 
Ir dejando las risas en la boca del túnel 
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro; 
no cantar a la luna, no cantar a la novia, 
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso, 
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando 
y madres que a sus hijos no peinan a diario, 
y padres que madrugan y no van al teatro. 
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso; 
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco. 
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina; 
ser buzo una semana, visitar los asilos, 
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías. 

Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos, 
que al corazón le llega poca sangre.




Gloria Fuertes- España