17 de diciembre de 2013

Atrapado en mi propio mundo


Prado del Rey, en la Sierra de Cádiz, Andalucía, España
(Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)





Atrapado en mi propio mundo



Mi pueblo, como supongo que muchos pueblos, resultó ser una excelente caricatura de lo que ha sido para España su viaje turbulento al "primer mundo", que llaman Europa. Mi primer recuerdo, aun muy joven, de la llegada del "progreso" fue cuando cerraron el cine para poner un banco, con esto, creo que sobran explicaciones.

También recuerdo que cuando llegó Europa se arrancaron miles árboles, muchos de ellos olivos centenarios, los ataques indiscriminados al medioambiente aún continúan. Casi todos los árboles frutales que había en las calles cercanas a mi casa, los amascos de mi puerta, los morales. Todo se mandó arrancar. 

El siguiente "avance" que llego a mi pueblo fue que cada uno ahora tenía su coche, su automóvil, el cual usaban para trasladarse desde su casa al trabajo, que está, algunas veces, a 500 metros. ¡Incluso menos! Y si el cine se convirtió en banco: ¿Cómo no habría de convertirse la plaza en un estacionamiento privado? El pueblo se quedó sin plaza durante unos años. Si señor, otro gran "avance".




Pino recién cortado en este año 2013.
 (Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)


El cierre del cine y la apertura del banco fue la primera señal del "primermundismo" y "desarrollo". Un signo claro de lo que sería el destino de sus habitantes: la deuda. 

Por otro lado, gastar uno o dos euros diarios en gasolina para ir a lugares que están quinientos metros de tu casa no es inteligente, pero eso trajo la modernidad, si no gastas lo poco que tienes no eres nadie. Así es como parece funcionar el asunto.

La tristeza de ver tantos árboles arrancados me hizo escribir dos poemas en 1999, en el Noticiero Pradense, una publicación anual. Se titulaban asi: Las obras de la sociedad. Siglo XX y El Mundo. 

Escribir estos poemas me llevó a escuchar durante mucho tiempo una palabra: pesimismo. A partir de ese momento fui reconocido como pesismista de carrera. -Muy bonitas tus poesías, pero muy pesimistas. -Muy bien escrito, hijo, pero un poco pesimista. Tantas veces oí que todo iba en buen camino y que con optimismo lo podríamos arreglar todo, que casi me lo acabo creyendo. Pero las cosas suceden y recogemos lo que sembramos. Ser optimista o pesimista no soluciona tu problema, son simplemente excusas para no reconocerlo. Y si no reconoces un problema: ¿Cómo lo solucionas? 

Saltamontes atrapado en automóvil. 
 (Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)



Me hubiera gustado mucho equivocarme, pero lo que predecían mis poesias se ha cumplido. La crisis llegó, y no sólo a España sino a todo el mundo. Todavía hay gente que hoy, quince años después, aun no se ha dado cuenta de que algo anda mal.

Mis textos avisando de una crisis ecológica hicieron que mucha gente me llamara loco. Y creo que tenían razón: intentar salvar al mundo que no quiere salvarse es, sin duda, una locura. 

Decía Albert Einstein que la cosa más bella que podemos experimentar es lo misterioso. Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos. Pues bien estos dos poemas son para mí sólo eso: un misterio.



Las obras de la sociedad. Siglo XX

(Chico Sánchez, Noticiero Pradense. 1999) 


Obras que se elevan en un mar nebuloso de cifras, cantidades y una supuesta justicia para todos.
Un río secreto de neurosis y desvaríos tan cercanos a la muerte como el muerto mismo.
Una sucesión de extasis y desafío que fluyen del desierto del dolor inadvertido.
Un sonoro ruido que hace de las máquinas un destino numeroso y libertino.
Una nube de humo que puebla el horizonte de los lechos de amor temprano.
Cifras inmensas que en su cielo abarcan de un amor al más cruel desvarío.
Hormigueros humanos que se hallan escribiendo en las páginas del futuro.
Una cruenta medida que expresa en un cuaderno en qué número y a qué precio el dolor ha de ser compartido.
Una fiesta que oculta en el sotano crímenes y millones de estómagos vacíos.
Un sistema que terminará venciendo al más inmenso océano conocido.
Un plan profundo capaz de borrar al hombre de su camino. 





El mundo

(Chico Sanchez, Noticiero Pradense, 1999)



El mundo,
se arrastra hacia la basura.
El amanecer,
contaminado agoniza en el horizonte.
La cultura,
tiene un virus y esta descartada.
Los frutos de la aurora
ya no son tan hermosos.
Los filósofos son poetas autómatas.
Todos: programados.
La naturaleza
es una materia decrepita,
abandonada a nuestra suerte.
Los arboles,
arden pasivos e indefensos.
La tierra,
es un desecho extenuado,
universo de decadentes civilizados.
-El hombre tomó este camino,
perder el mundo, y se perdió,
y con él el mundo.-



Este año 2013, durante mi visita a mi familia, fui a visitar a un buen amigo, dueño de un bar, para tomar un café con él y saludarlo. Este amigo me dijo: Chico, tu eres de los que lo decías, tu decías que esto iba a acabar mal, y no te hicimos caso. Fuimos como el pez que vive en el agua pero no se da cuenta de su existencia. Sus palabras me hicieron mirar atrás y desempolvar estas poesías.

Hace muchos años, cuando era saxofonista, toqué 
en la inauguración de esta plaza, hoy casi abandonada.
Prado del Rey, Sierra de Cádiz, Andalucía, España.
 (Foto © Chico Sánchez - Derechos Reservados)



De nada sirvieron mis textos y tampoco creo que sirvan para mucho hoy. Pero, siendo honesto, no comparto estos textos para salvar al mundo; el mundo no parece querer salvarse.

Las personas están tan convencidas de que el sistema funciona que aunque cada día les va peor se negarán a reconocerlo. ¿Pero quién sería yo para juzgar a las personas por creer en el sistema? Yo vivo en este sistema y además estoy atrapado en otras creencias: las de mi propio mundo.



Chico Sánchez- México






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Chico Sánchez.