3 de julio de 2014

SIN OLVIDO



SIN OLVIDO



Renunciamos a su aroma de tierra nueva,
perfume  de pájaros, pinos, cordillera y mar.
El olvido no pudo penetrar la distancia
se hizo más dolorosa la estadía en otro suelo
y la nostalgia inundo el corazón y las palabras.

Parecíamos sombras avanzando en la nada,
paredes de fría indiferencia rodearon
nuestra  efímera distancia.
Las noches alargaron sus garras hasta alcanzar
los cuerpos, sumidos en insomnio,
y  los días aletargados  despegaban sin  alzar el vuelo.

Nos mirábamos buscando las respuestas
que presurosas enmudecían sin palabras.
Nada nos vaticinaba tiempos buenos
por el contrario, la melancolía era la dueña y señora
de cada momento de alegría.

Cada uno llevaba ese puñado de tierra atesorado
muy en el fondo del alma,
un rumor de bosques en asecho rondaba las noches
y los sueños se hicieron  más  nostálgicos que de costumbre.

¿A dónde mirar  sin una cordillera,
un cielo cubierto de nubes y de truenos?
Nos sentíamos abandonados sin la madre,
sin el cordón umbilical, paridos como se dice, al aire.
El mar se nos alejó, con sus zancadas de ola
se fue a otra parte
y las estrellas desaparecieron agobiadas por la  luz fulminante de
lámparas,  emborrachadas de neón y de promesas.
Nada  era lo mismo, nada,
por eso el olvido se enraizó en nuestras mentes.
¿A dónde ir, ser persona grata?

Engañarnos en un mundo indiferente que nos lanzaba
suavemente al precipicio.
Qué mano extendida se ocultaba entre las sombras
haciendo intolerable las horas y los días,
sin hallar refugio al desconsuelo, sin encontrar un faro
y una guía.

Qué hacer cuando de lejos y solo en sueños
recorres tu tierra, tus nostalgias.
Exilio circula en nuestra sangre sin olvido
en busca de la salida, del escape.

Mañana, tal vez será el esperado,
el día de reconciliación con las raíces.




Marianela Puebla- Chile