1 de agosto de 2014

ESTA CASA DEL HAMBRE





ESTA CASA DEL HAMBRE

A los niños estadounidenses que
van a la cama todas las noches sin comer

Esta casa del hambre tiene
millones de chicos adentro.
Tan sólo merecen un
desayuno y un almuerzo.

Los gordos de Exxon y Bechtel
han invertido millones en ellos.
¡Que hermosas ganancias para
poner frente al Rey Muerte!

Los bancos apestan con el hedor
de codicia sin mitigar.
Velocidad digital que abarca también
al señor, la señora y la señorita Indiferencia,

mientras que esos niños van a la cama
todas las noches sin poder poner
ni siquiera una taza de lingotes
en sus manos temblorosas.

Oh, ve a matar a los niños de otras
tierras, Estados Unidos, encantiradora,
y echa tierra sobre los asesinatos que has
plantado en tu propio patio trasero.

Sigue insistiendo en ser una democracia,
pero esos ojos tristes y extraviados
saben en la oscuridad hambrienta
la verdad sobre tu fría mentira:

le vendiste todas las bolas de cristal
que guardaban en sus bolsitas a los
bravucones del barrio que aplauden porque
tienen claro que no las van a devolver,

has robado el pan que
clamaba por sus bocas para
amasar con él fortunas sucias
y, por eso, cuando por fin

logren dormir, te llamarán
en sueños La Casa Embrujada,
y hechizarán el sol sobre ti
para que te haga arder, de suerte

que los espíritus codiciosos huyan
y en los campos crezcan pronto
cosas buenas, que puedan ser comidas
por sus barriguitas hambrientas.

[Traducción de Ricardo Gómez]





Jack Hirschman- Estados Unidos