26 de septiembre de 2014

YO ACUSO

                                   MASACRE DE TLATELOLCO-MÉXICO




YO ACUSO

Cada día esfuerzo más la edad que aumentan mis huesos.
Cada día mis dientes toman por fuerza la palidez que aguanta
mi rostro
sin quejarse.
Cada día mi cuerpo hierra al lodazal
el gusto de morir en su hechura de socavón
y es sudor violento.
Y es como si las manos a pesar de la guerra delirante del tacto
no temieran estar encintas
— llenas de espinas y hechas de alambradas —
de un producto masculino que cumpliera el extremo llorado por
los ojos.

Aplasta la miseria
y la ofensa ensañada al pedazo que basta para vivir.
Aplasta la orden y la insignia y la escarapela pelada de remover
la piel.
Aplasta el cerco testereado por el plomo.

Llevo conmigo la batalla de 629 jóvenes que habían cesado de
resucitar.
Mis muñecas se doblan murientes en la trinchera de sus gestos.
Llevo conmigo los cuerpos infantiles rotos contra las baldosas
y que ha regresado el viento.
La sangre de sus cuerpos rotos contra las baldosas,
que el que sabe del sabor del crimen
no ha podido hundir en la porosidad del asfalto.

Tlatelolco pisotea la frente y degüella la cabeza que estremecen
los gritos.

Y yo acuso.

Yo acuso a los oídos de gruta resonante convertidos en puentes,
hechos de un puño,
sordos a la vida que lanzan los agonizantes.

Yo acuso a las miras exactas, idiotas de nacimiento
creyendo tomar el partido de perdonar a la naturaleza,
vomitando vivamente su profecía de antropofagia.

Yo acuso a los muros que equivocaron el futuro
y fueron la agonía,
haciendo nupcias entre la luz pétrea del obús
y las espadas rodeadas de carne adolescente.

Yo acuso al cemento donde se cumplieron las puertas de la
muerte
boca abajo,
y a las azoteas panteones de enterrados vivos.
y bramidos de ciervos.

Yo acuso a la fosa común y a los incineradores y a la piedad
sobre los ojos;
yo acuso al hoyo como un lobo sobre la esperanza
y siempre solo en busca de su imagen completa.

Ay, oigo
y alguna vez vendrá al campo el olor del jaguar por su misma
sangre,
el mismo Dios con su cara de ídolo y su paño de lujuria y todas
sus verdades,
por el dos de Octubre que quiso ser dos de Noviembre
mexicano.

Yo acuso al dos de Octubre.

Yo acuso al laurel del poeta
porque hace mucho que la poesía carece de flores
y se forma en el grito y en la coagulación de la sangre
que es la muerte de la sangre.

Yo acuso a las páginas de los diarios,
vaya un carcelero para despedir el recuerdo largo terrible
y arreglar la época de nuevo.

Yo acuso a las iglesias
porque te bendigo hermano y te maldigo en expresión del oro,
y no te quedan cabellos porque sucede que la divinidad se encierra
y Pedro niega;
¡y vete!
y no te gloría el Agnus Dei de Pascua.

Yo acuso a los planes sobre el escritorio y al ruido de la silla
ejecutiva
Atornillada a la emboscada y a la desesperanza.
Yo acuso al edificio seco de piedra donde se renueva la palabra
legal
Y el último pensamiento y el grito que dijo:”el responsable soy
yo”
y la garganta y la lengua y la pareja que lo engendra
y lo hizo posible.

Yo acuso a la lista de desaparecidos, a los proyectiles, a los
vehículos,
a los frigoríficos, a los heridos con su carga,
al campo que custodia la paz convertido en campo de
concentración 68;
y a todo lo que va de pleno al golpe.

Yo acuso a las cárceles y a las celdas duras como latidos de
mortero
para dar cabida a los perseguidos
y no agrandarlos y no esconderlos.

Yo acuso a mi país por no lanzar sus cuerpos
como cuchillos afilados
y acometer como mariposas heridas por las calles.

Yo acuso todo lo que vendrá si a mi suelo el odio cincela
perforaciones
y las enciende,
y porque rueda castillos de cohetes de la infamia.
Yo acuso.

Yo acuso.
Yo acuso a mi siglo donde se baila.
Yo acuso a mi siglo donde se bebe.
Yo acuso a mi siglo donde se hace el amor voraz en diez
minutos.
Yo acuso a mi siglo donde se apila a los vivos
y se abren las esclusas que queman los párpados
y se grita a los muertos
y se mata y se derriba al hombre.

México, 1968




Leopoldo Ayala- México





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LEOPOLDO AYALA 

Nació en la ciudad de México el 14 de enero de 1939. Poeta. 
Estudió ciencias sociales en el IPN, lengua y literatura españolas en la Escuela Normal Superior y lingüística en la ENAH. Profesor en el IPN; autor de manuales sobre lectura, redacción y ortografía. Colaborador de Boletín del Centro Mexicano de Escritores, Comunidad, El Huizache, El Universal, El Verdadero Nieto del Ahuizote, Excélsior, Igitur, La Palabra y El Hombre, Prensa Internacional, Revista Universidad de México, y Siempre!. Becario del CME, 1965. Tiene 24 libros editados, entre otras editoriales, en Siglo XXI Editores, IPN, Editorial Porrúa, Organización Editorial Nuevo Siglo. Por mencionar algunos de sus títulos, Cuentos malditos, IPN, 1995, la novela Vencer o morir, IPN, 2008. Poesía: El domador, Oasis, 1962. || El herrero del cuerpo, Alejandro Finisterre, 1966. || Poesía joven de México (con Aura, Becerra y Garduño), Siglo XXI, 1967. || 10 de Corpus, Sarmiento, 1971. || Vivirás América, Siglo XXI, 1971. || Y lo nuestro es la lucha, Siglo XXI, 1986. || Tambores de sol, poesía del 68.3 (plaquette en colaboración con Juan Bañuelos y Roberto López Moreno), CCH–Vallejo, 1993, entre muchos otros. Ha sido incluido en múltiples antologías, entre ellas, Enciclopedia de México (14 tomos), Historia de México, de SALVAT Editores, en el Diccionario de Escritores Mexicanos de la UNAM, en el Diccionario Biobibliográfico del INBA, y en el Diccionario de Escritores Contemporáneos de México; así como en Poesía en América, IPN, 1984. || Arma cargada de futuro, 2 tomos, IPN, 1996. ||Che XXX vivo, Organización Editorial Nuevo Siglo, 1997 y en 40 barcos de guerra, 2009, (coeditado por 42 proyectos independientes). Su obra está reunida en el tomo Yo acuso, IPN, 2003. Ha obtenido los premios: Premio Ecuador 0’0’0’’, 1968, Editorial Finisterre y Comunidad Latinoamericana de Escritores. Mención honorífica del Premio Leonel Rugama, de Nicaragua Sandinista, 1980. Medalla Raúl Gómez García, de la República de Cuba, Sindicato Nacional de Trabajadores de la Cultura, 1993, por su aporte a la Revolución y su vida entregada a la lucha cultural, artística y política de nuestra América Latina. Matricula solidaria de la Universidad de El Salvador, FMLN, 1994. Medalla Ignacio Manuel Altamirano 2007, por 40 años ininterrumpidos como profesor en el área humanística del IPN. Reconocimiento del IPN a su obra literaria y por su contribución a la cultura del Instituto. Militante del Movimiento Estudiantil Popular de 1968 y actual vocal del Comité 68 pro libertades democráticas. Este año se realiza un Homenaje Metropolitano en su honor por más de quince grupos y asociaciones culturales independientes y autogestivas de México.