20 de diciembre de 2014

Nosotros no mentiremos




Nosotros no mentiremos

Nosotros no mentiremos,
no habremos de recurrir al oro falso
como quienes apelan de pronto a una impostura;
no diremos que las lluvias traen paz y las inundaciones beneficio,
que pueden las cordilleras bajar a las llanuras,
o que en días aciagos el fervor se mantiene
como un metal de permanente brillo.

No, nosotros no mentiremos;
no elegiremos al hijo un sitio fatuo,
no instaremos a su alma a la mansedumbre
ni al inútil orgullo que desvía la luz de la justicia.

No iremos a compartir la mesa
de los mercaderes, no armaremos las trampas
que ellos preparan a los pájaros desorientados en invierno,
no deformaremos tampoco nuestra historia de amor y de penurias
y la ofrecemos tal cual sea en su copa de fiebre y de tormento;
y si tuviésemos que edificar en la ilusión
y en el tul del ensueño, nuestro abrazo perenne
será veraz, desgarrador y puro,
de modo tal que puedan acercarse a este sitio los claros y los simples.
No, no diremos siquiera
que no envejeceremos, no subiremos a las nubes
ni bajaremos de las nubes, y sólo así, con el cáliz en alto, ayudaremos a vivir
con nuestra sola verdad clara, con el idéntico
gesto con que ayudamos a atravesar la calle a los mendigos,
y seremos los primeros y los últimos,
igual a todos los mortales masticando su yerba.

No, nosotros no mentiremos.

(De El viejo fuego; 1969)




Elvio Romero- Paraguay