11 de junio de 2015

Cambios


Cambios

Tengo un nuevo oficio: vendo humo metafísico
Para el consumo de arañas y hormigas
que hay a granel en el patio de la casa;
como se dice en Madrid, es una buena oferta,
fórmula de a dos pesos, no más; 
humo gris que se deposita en el cerebro,
es instantáneo como el café:
lo he comprado en el mercado de pulgas,
ahora, en el primer bajón de este verano, lo revendo;
es un producto natural de una edad de las ilusiones;
es un paradigma en transición acelerada sin explicación;
un paradigma que sólo con ejemplos equívocos se define;
humos que en su tiempo fueron máquinas impresoras
reemplazadas en un ay por un timbre de goma;
por una hoja impresa por un lado, y por el otro nada; 
diré que las máquinas de lectura mecánica 
de textos impresos, por la maravillosa invención
de la radio y el teléfono, se están borrando, 
monjes en oscuros monasterios escondieron humos
en libros iluminados que pintaban a colores;
pero después del hundimiento del Titanic
los monjes y sus cajitas doradas se borraron; 
había que comenzar de cero; nunca de cero a la izquierda,
esa maldita fórmula conseguía ver el mundo detenido,
como un platillo suspendido en el aire;
hasta que vino la invención del telégrafo,
debido al intenso uso de la telegrafía hubo muchas catástrofes;
Vicente García Huidobro retrató en sus versos las primeras desgracias,
aseguraba haber visto el hundimiento de un barco 
que se iba de cabeza con todas sus luces encendidas; 
era la forma más rápida de hablar con una persona,
con frases breves hechas con verbos claves, saltándose
artículos y pronombres: fallecido padre cielo eterno
venga pronto esperamos hijos; otro: brilla sol primavera;
luego vino el teléfono (yo haría un monumento al teléfono),
en tiempos de dictaduras, el teléfono y la radio tuvieron un éxito formidable;
la noticia del rendimiento incondicional de los nazis
se oyó por onda corta y onda larga en todo el mundo;
las piedras que estaban muertas se levantaron en los caminos;
los árboles y el viento hicieron fiestas interminables;
la ceniza de los huesos de aquellos que habían quemado
en los hornos de exterminio, de abono para los cultivos que eran
se levantaron temprano, alegremente apuraban las patatas,
las lechugas, los ciruelos amargos se volvieron dulces;
al final de la guerra, la radio fue como el arca de Noé después del diluvio;
cuando los barbudos de Fidel bajaron del monte
con rumbo a La Habana, era Año Nuevo en Valparaíso;
imaginándose la resistencia francesa, un joven poeta
escuchaba Radio Rebelde debajo de la cama;
cuando arribó un paquete con la antología
de Casa de Las Américas donde el joven poeta había estampado sus versos,
el padre abrió el paquete de libros, uno por uno,
los lanzó por la ventana; fue en aquel año 
el gran terremoto de Valparaíso; el desastre de la avenida Brasil,
el hundimiento del remolcador Angamos, la primera transmisión 
en blanco y negro de la televisión;
pobre entonces era la bohemia, grande la higuera que había en el patio;
a poco de llegar el verano, pájaros irreales se llevaban los árboles,
se los llevaban arrastrándolos pegados a sus patas;
era extraño ser que el sol se tapaba con tantos árboles volando;
también se llevaron  los cerros; con mis propios ojos lo vi: el cerro Cordillera
gritando los insultaba para que no se lo llevaran; que no era Madrid bajo el acecho de las bombas nazis;
que no era sólo Madrid: todo el planeta se incendiaba; Neruda ya había muerto;   
después, yo me marché para Londres, ningún automóvil hacia oír  sus bocinas;
 me eché a descansar en una cama muy blanda, cuando abrí los ojos,
vi que todo el mundo andaba con una mano en la oreja,
debajo de la mano un teléfono móvil; lo primero que ahora se oye
son las llamadas telefónica en público; sea en el autobús, en el aeropuerto, 
en la maternidad o en la espera el dentista, 
es una voz alta que rompe el silencio: “Hola, ¿dónde estás?”
"estoy aquí ¿y tú? se desconoce la respuesta;
pero aquí y allá, no se mueve una hoja: reina conformidad absoluta.



Eduardo Embry- Chile



[ESTE POEMA de Eduardo Embry, se halla en la colección de la Biblioteca The Wiener Library de Londres, dedicada al estudio de la persecución nazi en Europa y el tema de los refugiados en Inglaterra.]






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