23 de junio de 2015

EL DESDEÑOSO


   
     
EL DESDEÑOSO 

     A Catherine Bailly

     Bebo en tu honor dios mío
     Tú que me has hecho tan triste
     Me has dado un pueblo que no es destilador de caldos
     Y entonces, ¿qué vino beberé yo en tu jubileo?
     En este suelo que no es suelo de viñas
     En este desierto en el que todos los arbustos son cactus
     ¿Es posible que llegue a ver en sus flores cada año
     Las llamas de la zarza ardiente de tu celo?
     Dime por qué Egipto mi pueblo arrastra sus cadenas

Cristo me río de tu tristeza
     Mi dulce Cristo.
     Espina a cambio de espina
     Tenemos una corona de espinas compartida
     Me convertiré pues me tientas
     Allégate a mi José
     Ya estoy mamando del pecho de tu madre la virgen
     Sin contarte a ti ya cuento algún Judas más por mis dedos
     Mis ojos le mienten a mi alma
     Donde el mundo es cordero tu cordero pascual--Cristo
     Bailaré yo mi vals al son de tu tristeza lenta 

Pero ¿soy yo tu hermano simplemente?
     Ya me han matado en tu nombre
     ¿Acaso era culpable de mi muerte?
     Tenía flores de amor hechas sólo de sombra en los ojos
     Mis manos agitaban los abanicos de las latanias al atardecer
     Por haber besado tu cruz la sangre me enrojece la boca

¿Acaso no era yo tu hermano?
     Danzo en honor de tu tristeza
     No llamo en mi defensa como testigos ni a padre ni a madre
     Y sin embargo mi dolor iguala al tuyo
     El agua de mi río es dulce--golondrinas llegad
     El peñasco ama al mar que la azota--tan lasa

Me tientas
     Y disfruto
     Me extravío por la música de tu alma
     Y son sólo las truchas las que cantan no obstante desafinadas
     Y muerto bailo yo por la tristeza lenta
     Los vicios en mi piel son los tres clavos de hierro en tus pies 
     [ en tus manos
     Qué sucio estás, Cristo, por haberte juntado con los ricos
     Su lujo es un ternero de oro colgado de los cuellos de sus ricos
     Camina por el camino de mi pueblo por el que voy cojeando 
     Me dirás en qué Egipto se aflige mi pueblo
     Mi corazón no es el desierto habla Cristo
     ¿No fuiste tú el que puso el oro vívido en mi vino de alegría?
     ¿Te debo mis dos fuentes?
     Tanto mi corazón como mi alma 
     ¿No fuiste tú el que le hizo a mi corazón dos ventrículos tan 
     [ diminutos?
     Un árbol de vida muerto florecía mi olvido.

Permaneces inmóvil
     Hiende el Congo su pena
     Pero qué sucio estás, Cristo, por haberte juntado con los ricos
     Cristo Cristo de mi Santa Ana
     Dime qué vino podré beber
     Para mentirle a mi pueblo
     Mi alegría es demasiado evidente
     Mi tristeza demasiado sucia
     Para ser un fuego de sabana

Perros iban tras de mí
     Cuando era mendigo
     Para celebrar la Eucaristía yo mendigaba el vino la levadura 
     [ y la sal
     Judío errante fui
     Para traicionarte a ti que me habías traicionado
     Ya me han matado en tu nombre
     Traicionado y luego vendido

El atardecer marchitaba las rosas
     Que perdían sus hojas de dolor

Mi María Magdalena se llamaba Anita
     Menos sucia que la tuya y por consiguiente menos abierta al 
     [ perdón
     Moriré pues sin ella
     No tiene levadura el pan de exilio
     Y soy judío por simple locura
     Mi locura es un pozo de oasis
     Pero el oasis no es tu llaga en el costado izquierdo

Cristo escupo en honor de tu alegría
     El sol es negro a causa de los negros que sufren
     A causa de los judíos muertos que buscan la levadura de 
     [ su pan.

Qué sabes de New Bell
     En Durban dos mil mujeres,
     En Pretoria dos mil mujeres
     También en Kin dos mil mujeres
     Y en Antsirabé dos mil mujeres
     Qué sabes tú de Harlem

Pesa el vino en mi corazón sufro porque gozo
     Cristo odio a tus cristianos
     No tengo amor para amar a todos tus cobardes
     Escupo contra tu alegría
     Por tener a mi derecha a mi izquierda
     Las mujeres de los ricos
     Me siento mal por haber bebido
     Tu templo está lleno de mercaderes que venden tu cruz
     Yo vendo mi negritud
     A cien perras redondilla
     Y la galera navega
     Hacia unas Indias de saldo

¡Ay! ¿Qué continente no tiene sus falsos negros?
     A mí me sobran hasta podría vender
     Incluso África tiene los suyos
     El Congo tiene sus falsos negros
     Tan cristianos, ¿son acaso por eso menos sospechosos?
     Oh muero en tu honor
     Pues me has tentado
     Al hacerme tan triste -

     (Del libro Epítome)
— Traducción del francés de Javier del Prado




Tchicaya-U-Tam'si- República del Congo     


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Tchicaya-U-Tam'si.          
Tchicaya U Tam'si nacido Gérald-Félix Tchicaya (Mpili, 25 de agosto de 1931 - Bazancourt, cerca de París, 22 de abril de 1988) escritor congolés
Pasó su infancia en Pointe-Noire, República del Congo y más tarde se fue a estudiar a Francia, donde más tarde ejerció de periodista y volvió al Congo en 1960. Allí siguió ejerciendo de periodista y mantuvo contacto con el político Patrice Lumumba. En 1961, comenzó a trabajar para la Unesco.
Como escritor, su poesía contiene un gran surrealismo y vívidas imágenes históricas y comentarios sobre la vida en África y la humanidad en general.
Desde 1989, el galardón Tchicaya U Tam'si se entrega en la localidad marroquí de Assilah.

Obra

Ces fruits si doux de l'arbre a pain 1990
Les Cancrelats 1980
La veste d'intérieur suivi de Notes de veille 1977
À triche-coeur 1960
Feu de brousse 1957
Mauvais Sang 1955














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